lunes 22 de junio de 2009

David Copperfield apareció en el programa de Telecinco "Crónicas Marcianas" (Vídeo exclusivo con las imágenes del programa; año 2000)

Hace pocos meses, como muchos recordaréis, os proponíamos un acertijo consistente en averiguar a qué programa de televisión pertenecía una captura de imagen en la cual aparecía David Copperfield. Pues bien, la espera ha llegado a su fin y hoy os ofrecemos en exclusiva el vídeo de ese programa con la intervención completa del popular mago norteamericano.

Se trata del antiguo espacio nocturno de Telecinco titulado Crónicas Marcianas, presentado por el periodista Javier Sardá y cuya temática abordaba la actualidad de manera pícara y desenfadada. Aunque actualmente ya no se encuentra en emisión, a finales de mayo del año 2000 nos concedió el privilegio de volver a observar la otra cara de David Copperfield, que por entonces presentaba su gira El viaje de tu vida por varias ciudades españolas (entre ellas Barcelona, desde donde se emitía el referido programa).

En un tono familiar y socarrón, Sardá y sus colaboradores ponen a prueba el sentido del humor del ilusionista de New Jersey, que de nuevo asombrará a la concurrencia con su clásica mano giratoria y conseguirá una "inexplicable" transformación a partir de un conejo de peluche. Todo lo demás tendréis que verlo vosotros mismos pinchando en los vídeos que aparecen a continuación. ¡Disfrutadlos!



miércoles 10 de junio de 2009

David Copperfield nunca habló con Michael Jackson sobre su nueva gira

Undercover.com.au [10 de junio 2009]

Las noticias de la prensa británica de que David Copperfield había contactado con Michael Jackson para elaborar las ilusiones de su próxima gira son totalmente falsas.
"Son falsas al 100%", dice David Copperfield a Undercover News.

La noticia apareció en abril y luego pasó a ser un desacuerdo económico entre Jackson y Copperfield. "Esa noticia salió en abril en el Fool´s Day y pensábamos que era una broma", dice Copperfield.

"Él es amigo mío desde hace años. Pero no he hablado con él desde hace dos años y todas estas noticias comenzaron a aparecer. Nunca hubo discusión sobre el dinero ni de trabajar en la gira. Es increíble por dónde salió esto. No hay que creerse lo que se lee. Mucho de todo esto ha sido completamente inventado. Deseo que le vaya bien con la gira. Ha pasado por mucho."

Copperfield y Jackson habían trabajado juntos anteriormente. "Habíamos trabajado juntos hace más de diez años en una de sus otras giras. Pero en los últimos diez años no ha habido ninguna relación de trabajo", matiza Copperfield a Undercover News.

sábado 30 de mayo de 2009

"El público es cruel cuando el truco falla" (II)

(ARCHIVO. 14 de mayo de 2000)

Pregunta: Después de hacer desaparecer la Estatua de la Libertad no sé qué más se puede hacer desaparecer.
Respuesta: Ahí está el reto. Se trata de convertir la magia en arte, en algo único. Y para eso tengo el cine. Quiero conseguir que la magia sea un espectáculo total: que haga reír, llorar, que a veces sea también un poquito "sexy"...

P.: ¿No le apetece volver a los orígenes?
R.: Claro, supongo que algún día lo haré. Otra vez la baraja, la mesa y un vasito de agua: y a ilusionar. ¿Sabe que la magia cura?

P.: ¿Se refiere a los milagros?
R.: No, a que cura. Aprender a hacer trucos de magia refuerza enormemente la autoestima y eso permite afrontar los problemas más inmediatos. No se trata solo de evasión de la realidad. Justo lo que necesitan miles de niños enfermos o en busca de la admiración, el aplauso y la fama.

Esa misma búsqueda de cariño le llevó a olvidarse de su Kotkin, dichoso apellido ruso que nadie sabe pronunciar, y a adoptar primero el Davino, apodo con el que cobraba 5 euros por aparición en las fiestas de cumpleaños de los niños del barrio, y por fin, tras dejar boquiabierto a todo el establishment de Broadway con su número de desaparición, a apropiarse de un apellido que suena en todo el mundo, el Copperfield del David de Charles Dickens.

Después de aquella aparición o desaparición en Broadway, protagonizó el musical The Magic Man, después volvió a Nueva York y la cadena ABC le contrató para un programa semanal titulado La Magia, y poco después le fichó la competencia: la CBS les robó a la que era la mayor estrella del ilusionismo americano por una cantidad obscena y el joven mago batió récords de audiencia con una serie de especiales (La magia de David Copperfield) que lo hicieron universalmente conocido (también se emitieron en España).

En esos especiales ha hecho desaparecer la Estatua de la Libertad en directo, ha atravesado la Gran Muralla China (el proyecto inicial era desaparecer un buen pedazo, pero ha optado por aplazarlo de momento), ha levitado por encima del Gran Cañón, se ha escapado de Alcatraz... y ha publicado un libro.

Pero aparte del peligro intelectual, su momento de coqueteo con la muerte se produjo durante su desafío a su maestro, el gran Houdini: durante el número, debía salir de un tanque de agua después de liberarse de unas cadenas. Resultó malherido durante un ensayo y las lesiones le obligaron a utilizar silla de ruedas durante unos meses hasta que volvió a realizar el número sin más contratiempos.

De esa experiencia proviene su especial obsesión por los magos muertos en acto de servicio, en plena actuación. De ahí que haya acumulado en su Museo de la Magia los objetos personales que hicieron famosos a esos taumaturgos heroicos.

Por ejemplo, el rifle de Chung Ling Soo, el arma que terminó con la vida del célebre ilusionista cuando practicaba la hazaña de coger la bala al vuelo. O el Gabinete del Espíritu de Dante: el precursor del show ilusionista del vampiro de medianoche que asustaba a los buscadores de emociones fuertes en los años cuarenta y cincuenta. O la silla de la princesa decapitada Maskelina, precursora del truco de la sierra de Orson Welles diseñado para Rita Hayworth y puesto en escena por Marlene Dietrich. O el Baúl de la Metamorfosis del Gran Houdini.

Otra demostración del infalible instinto de David Copperfield para captar la atención de los medios de comunicación es la elección de sus objetivos. Cuando ya los números de escapismo no eran novedad, fueron noticia otra vez porque Copperfield escogió el Triángulo de las Bermudas (hoy desaparecidas del interés informativo) para ser abducido y reaparecer en un show premiado con un Emmy.


Otro ejemplo de astucia mediática fue su programa de rehabilitación, destinado a niños que no han tenido ninguna suerte y están a punto de perder la ilusión.

P.: ¡Ah!
R.: Tengo un programa que sufrago en hospitales de 30 países para que se enseñe magia a esos niños enfermos.

P.: ¿No es usted también un poco niño?
R.: Si no lo fuera, no sería un buen mago. Soy un niño muy bien pagado, pero también debo ser un adulto muy responsable. Así que soy un Peter Pan muy bien pagado.

P.: ¿Por su imaginación?
R.: Porque debo ser eternamente niño. No me puedo permitir envejecer mentalmente.

P.: ¿Mentalmente?
R.: Sí, me refiero a eso que les sucede a los estudiantes de cinematografía o a los grandes cineastas. Ya no pueden volver al cine, comprarse palomitas, relajarse y disfrutar. Solo ven defectos de montaje, de iluminación y cosas así. Yo me tengo que mantener como el niño que va al cine por primera vez, con la ilusión intacta, y espero que eso acabe reflejándose también en mi físico.

P.: Veo que le preocupa su físico.
R.: Bueno, quiera o no, es parte del espectáculo.

P.: ¿Cuál es su proyecto mágico por llevar a cabo?
R.: A mí me pasa un poco como a los grandes alpinistas. ¿Que por qué escalan el Everest? Pues porque está ahí. Supongo que me quedé con las ganas de hacer desaparecer un buen pedazo de la Gran Muralla China.

P.: ¿Es verdad que ustedes los americanos son más ingenuos, más infantiles?
R.: Pues sí, la verdad es que sí.

P.: ¿Usted también?
R.: Bueno, mi caso es un poco diferente. Ustedes los europeos tienen miles de años de historia sobre sus espaldas y nosotros somos un país joven. Pero yo soy hijo de emigrantes rusos, soy europeo y entiendo ese poso de desconfianza hacia la novedad...

P.: ¿Hacia la magia?
R.: No, no, los europeos necesitan ilusionarse también. Lo que nos hace a los americanos más abiertos es que somos un melting pot, una mezcla de razas y culturas.

P.: Un gran mercado...
R.: Sí, desde luego, Estados Unidos sigue siendo el mejor laboratorio de audiencia para el espectáculo del mundo. Si funciona en Las Vegas, funcionará en París. O por lo menos a mí me va funcionando en todo el mundo.

P.: ¿No se cansa de tanto avión?
R.: A veces, por eso los hago desaparecer. ¡Je! Bueno, en realidad me fascina ir a un sitio y no entender lo que dicen. Cuanto más diferente sea el país, mejor. Cuando voy a Japón, por ejemplo, es magia continua.

viernes 8 de mayo de 2009

Magia de cerca - Anillo y zapatilla (Air Coppers)

Una de las ilusiones más utilizadas por David Copperfield en sus apariciones televisivas es la que hoy os presentamos: el juego del anillo y la zapatilla o Air Coppers, su nombre original en inglés.

Se trata de un efecto de magia de cerca que requiere la colaboración de una espectadora (en ocasiones participa la presentadora del programa de televisión) y en el cual David hace desaparecer un anillo que después reaparece en el lugar más insospechado (será mejor que echéis un vistazo a los vídeos si todavía no conocéis el efecto...).

La espectacularidad de la ilusión y la precisión con que es ejecutada por el gran mago norteamericano suelen dejar boquiabierto a todo tipo de público. Además, la cercanía de la colaboradora y el hecho de que Copperfield coloque las manos por delante de sus ojos contribuyen a hacer más inexplicable si cabe la realización del juego.

David lo presentó en televisión en su especial número 15, titulado Fuegos de pasión. Asimismo, Air Coppers también ha formado parte de algunas de las giras del ilusionista, entre las que destacan Magic for the 90's (1992 - 1994) y Portal (2001 - 2002). En la actualidad, Copperfield la sigue representando en su espectáculo An Intimate Evening of Grand Illusion, lo cual nos da una idea de la popularidad y eficacia del efecto.

Los vídeos que os ofrecemos a continuación corresponden a diversas puestas en escena del juego. En primer lugar, podemos ver un extracto del especial emitido en 1993, donde David presenta la ilusión por primera vez en compañía de una espectadora elegida al azar. Destacamos el doblaje en español mediante el cual se puede seguir sin complicaciones el desarrollo del efecto.

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Si habéis seguido las noticias de nuestro blog, es más que probable que reconozcáis a qué artículo pertenece el siguiente vídeo... En efecto, se trata de la intervención de David en el programa Sorpresa, Sorpresa, de Antena 3, presentado por Isabel Gemio a finales de los 90. Concretamente, se trata del año 1998, cuando David Copperfield apareció por primera vez en España para dar a conocer su espectáculo. En este corte realiza Air Coppers junto a una doble de la actriz Liz Taylor.

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Por último, un vídeo más reciente que corresponde a la intervención de David en un programa de la cadena RTL alemana hace pocos años.

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El paso de los años, como podéis observar, no es un impedimento para que David continúe presentando el efecto con el mismo entusiasmo y frescura que siempre. ¿Tendrá algo que ver la introducción de la mano de las mujeres en su bolsillo trasero?... ;)

sábado 4 de abril de 2009

Michael Jackson quiere volar como Copperfield

[The Sun. 1 de abril de 2009]
"Wacko Jacko" ha solicitado los servicios de su viejo amigo David Copperfield para conseguir que su próximo show, O2, sea inolvidable

El prodigioso ilusionista se ha sumado a la nómina de "Jacko" para supervisar una serie de espectaculares efectos en escena.

Michael, como le gusta ser conocido por los jóvenes, ha contratado al hombre que consiguió hacer desaparecer la Estatua de la Libertad para que lo ayude a dejar atónito al público con sus asombrosos efectos mágicos. Ambos se han reunido en la sede californiana de Copperfield y han hecho planes para organizar sorprendentes rutinas y un truco de levitación que será el eje central del espectáculo.

También han hablado de otros muchos detalles que darán forma al acontecimiento. Entre los pedidos se cuentan más de 100 espejos, además de una buena cantidad de hielo seco.

Fuentes cercanas comentaron: "'Jacko' y David son amigos desde hace años. Michael es un gran fan de la magia y durante años ha acudido a Las Vegas para ver en acción a los mejores magos del momento. Él tiene algunos proyectos que desea incluir en el show y opina que David es el hombre adecuado para ayudarlo a llevarlos a cabo. No se trata únicamente de asuntos relacionados con la música, sino del espectáculo propiamente dicho. El truco de levitación será algo extraordinario".

Los ensayos para la gira de Jackson comienzan el próximo mes. Es evidente que un hombre de cincuenta años necesita mucha preparación antes de hallarse en condiciones para subir al escenario.

Copperfield es mundialmente conocido por haber conseguido, entre otras proezas, levitar sobre el Gran Cañón o atravesar la Gran Muralla China.

viernes 3 de abril de 2009

30 años de ilusiones - El ascensor (The Elevator - Heaven On The Seventh Floor)

Como hemos ido viendo en artículos anteriores, David Copperfield es todo un maestro en apariciones estelares sobre el escenario. Impactar al público desde el primer instante es uno de los objetivos que el mago norteamericano persigue desde que comenzó su carrera en televisión a finales de los 70. A lo largo de todos estos años, David se ha presentado ante los espectadores de maneras muy variadas (entre las que destaca la espectacular Shadowbox, como os mostrábamos hace algunas semanas). Entre todas ellas, El ascensor (The Elevator o Heaven on the Seventh Floor, en inglés) ha conseguido ganarse un puesto de honor, acompañando a David tanto en especiales de televisión como en giras mundiales.

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Se trata de una aparición tan rápida como sorprendente, en la cual la sombra del ilusionista se proyecta tras las paredes translúcidas del ascensor empleado para el efecto. David la presentó en televisión en el especial de 1992 titulado Volar, y posteriormente la utilizó como reclamo en las siguientes giras: Magic for the 90's (1992 - 1994), Beyond Imagination (1995 - 1996), Dreams and Nightmares (1996 - 1998) y Journey of a Lifetime (1999 - 2000), básicamente.

Como decimos, el efecto resulta asombroso: un singular ascensor aparece en escena, sin que se aprecie nada extraño en su interior o en los alrededores. Acto seguido, las lonas translúcidas que ejercen de paredes se cierran totalmente. En ese momento, una sombra comienza a materializarse en el interior, apareciendo de arriba abajo sobre la pared frontal del habitáculo. Cuando las puertas vuelven a abrirse, observamos que el poseedor de la referida sombra no es otro que un sonriente David Copperfield, preparado ya para comenzar la actuación y seguir sorprendiendo al auditorio.

En esta ocasión, la música corre a cargo de Phil Collins y su canción Find a Way to my Heart. Si todavía no habéis tenido ocasión de contemplar el efecto (o si os apetece repasarlo unas cuantas veces más), nosotros os ofrecemos el vídeo con la versión en español y las primeras palabras de David en aquel especial, en el cual anunció su intención de hacer realidad uno de sus sueños: volar por el escenario sin cables o trucos de cámara. Pero de ello nos ocuparemos más adelante. Por el momento, disfrutemos con una de sus mejores apariciones.

Damas y caballeros, con ustedes la magia de David Copperfield: El ascensor.

martes 10 de marzo de 2009

David deja boquiabiertos a fronterizos

[El Diario. 23 febrero 2009]

El Paso (Texas)

Lo inexplicable e insólito siempre logra seducir infaliblemente la capacidad de asombro de cualquiera, hasta la del más escéptico y calculador, y ayer David Copperfield constató que no hay mejor humano que él para conseguirlo.

Y es que durante su espectáculo, el ilusionista dejó boquiabierto a su público, inclusive, provocó que una niña rompiera en llanto al ver cómo desapareció su mamá del escenario.

Ante un Teatro Abraham Chávez abarrotado, Copperfield sorprendió a sus seguidores a través de dos funciones, cada una de 90 minutos, con 12 actos que conforme iban transcurriendo, su intensidad aumentaba.

Uno de los grandes atractivos de Noche íntima: Grandiosa Ilusión, como se tituló el show, fue que el nacido en Nueva Jersey interactuó con frecuencia con la concurrencia, que estaba ansiosa de ser subida a escena para ser parte la magia.

El evento comenzó con la proyección de un vídeo que mostró las múltiples ocasiones en las que en películas, series de televisión, revistas, periódicos y hasta en caricaturas, se ha hecho alusión a David Copperfield.

Al terminar el audiovisual súbitamente apareció el mago en el foro, sentado en una motocicleta; una ferviente y prolongada sesión de aplausos le dio la bienvenida.

Con una gran sonrisa y su característica mirada misteriosa, el ilusionista saludó y de inmediato inició los actos, uno tras otro sin dar cabida al aburrimiento.

Lo grandioso de ello fue que aunque el espectador tratara de descubrir cómo se realizaban cada uno de de los trucos, le resultaba imposible. Inclusive al preguntarle a uno de los asistentes al espectáculo que fue desaparecido en uno de los actos cómo se había logrado lo anterior, se negó a explicarlo ya que comentó que si revelaba el secreto sería desaparecido de verdad.

Sin duda uno de los actos que más impresionaron a los asistentes fue ‘El asesino’, en el que el mago toma a un letal escorpión negro africano y lo acerca a una baraja, y sorprendentemente, el arácnido toma la carta que había elegido segundos antes una mujer del público.

Asimismo, el número de ‘La caja exprimidora’ también estremeció a la gente ya que Copperfield se introdujo en una caja de acero del tamaño de un ataúd, y ésta se encogió hasta alcanzar la dimensión de una caja de zapatos, ¡y él estaba dentro!

Además, el acto de ‘La lotería’, con el cual apareció un auto clásico convertible y adivinó unos números que la asistencia pronunció, y para cerrar con broche de oro, desapareció a 10 personas que estaban sentadas en el escenario, para segundos después aparecerlas en la parte trasera del público.

Este estuvo compuesto por adultos y niños. Muchos de ellos solo hablaban español, por lo que David Copperfield se dirigió a ellos en varias ocasiones en ese idioma de una manera muy entendible.

Dejando en la cara de la mayoría expresiones de estupefacción, pero sobre todo de alegría, a excepción de la niña que lloró porque su mamá desapareció del escenario, el mago se retiró después de haber ofertado un espectáculo que seguramente los que asistieron nunca olvidarán, ni entenderán.

martes 24 de febrero de 2009

Magia de cerca - Billete y lápiz (Misled)

Continuando con nuestra sección de magia de cerca, os ofrecemos ahora la ilusión del billete y el lápiz, más conocida como Misled (su nombre original en inglés).


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El vídeo pertenece al especial número 12 de David Copperfield (El desafío de las Cataratas del Niágara), emitido por primera vez en televisión en el año 1990. Se trata de un efecto que combina humor y habilidad: después de una pequeña introducción en la que David vuelve a hacer gala de su inagotable sentido del humor, un espectador le presta un billete de 100 dólares. Una vez en las manos del mago, el billete sufre una serie de perforaciones y rasgaduras efectuadas con un lápiz, pero incomprensiblemente David Copperfield consigue que el papel permanezca intacto al final de la ilusión, argumentando que el secreto está en que "el lápiz no llega a romper el billete, sino que se funde con él".

De nuevo, un excelente juego de manos del ilusionista norteamericano y una excepcional presentación, con la imagen del billete en la pantalla gigante para que el público no pierda detalle de la manipulación. En el vídeo, además, os ofrecemos en exclusiva el doblaje íntegro de la ilusión en español, incluido el gag cómico del principio. La música original del efecto pertenece a John Williams (creador, entre otras, de la banda sonora original de Superman) y podemos escucharla en la película Indiana Jones y el templo maldito.

Por último, os recomendamos no hacer esto en casa, sobre todo con billetes de 100...

lunes 16 de febrero de 2009

"El público es cruel cuando el truco falla" (I)

(ARCHIVO. 14 de mayo de 2000)

Le gusta parecer más cínico, duro y materialista de lo que es. "¿Que por qué hago desaparecer un Boeing 747? Pues porque hay gente dispuesta a pagar 400 dólares por una entrada para verlo". Esa respuesta explicaría esta entrevista como todas las que se le hacen: fama, luego publicidad y dinero. En este caso, promoción de su próxima gira por España. Estamos en el Hotel Palace de Madrid y acaba de pedir té (se ha declarado contrario al alcohol, las drogas, desde luego, e incluso al sufrido café) sin preguntarme si quiero tomar algo.

Para todos los reyes del show business, los periodistas somos parte de la máquina de marketing, pero a David Copperfield se le nota más. Sabe que debe engrasar esa máquina con declaraciones, apariciones cotidianas en papel cuché y nuevas parejas (siempre modelos despampanantes). "Nadie paga una entrada para ver al novio o al ex novio de Claudia Schiffer", me ataja cuando me veo obligado a entrar en el asunto... Entonces se prepara para despacharme en los veinte minutos pactados con su agente.

Solo me dedica un ratito más de lo previsto cuando se entera de que coincidimos en la Universidad de Nueva York (él dando clases ¡de magia!)... Y entonces recuerdo su currículum.

David Copperfield fue un empollón, un tipo tímido de origen ruso, David Kotkin, que apenas osaba alzar la voz en las clases del instituto de su pueblo, Metuchen, New Jersey, villorrio de extrarradio hoy apenas conocido por ser la ciudad natal del mago.

Intentó superar el rechazo de sus compañeros de clase ante aquel chaval introvertido comprándose un libro de magia y practicando algunos trucos de cartas... ¡Y funcionó! Desde entonces, ha demostrado un instinto fabuloso para descubrir qué es lo que quieren ver aparecer y desaparecer sus semejantes.

Está entre los diez artistas más ricos del mundo según la revista Forbes, pero todavía se patea medio planeta. Y ahora se ha concentrado en sus giras mundiales y en la renovación del repertorio de su espectáculo permanente en Las Vegas.

Es un obseso de la perfección y un detallista del ego...

Pregunta: ¿Le pone azúcar a su té?
Respuesta: ¿Acaso me encuentra usted gordo?

P.: No, por Dios, es que hoy en día ya nadie se pone azúcar. ¿Qué le da la magia, aparte de dinero, mucho dinero?
R.:
Si yo hubiera sido un gran orador o por lo menos hubiera sabido contar chistes, seguramente no me estaría haciendo esta entrevista...

P.: ¡Quién sabe!
R.: Yo era un chaval tímido, tímido. Pensaba que si lograba maravillarlos, me aceptarían mejor mis amigos.

P.: Y aprendió algunos trucos...
R.: Sí, con cartas. Lo que me hizo, supongo, diferente, es que no me conformé con cartas...

P.: ¿Qué planeó?
R.: Hice desaparecer al profesor.

P.: No me extraña que enseguida se hiciera popular en clase.
R.: Sí. También está mi problema de motivación, de seguir estimulándome con lo que hago...


P.: Es el más difícil todavía...
R.: No, no. En mi caso, el método de trabajo es hipotético: ¿qué pasaría si yo hago...?

P.: ¿Y qué pasa?
R.: ¿No lo ve? No me va mal; así, con mi equipo creativo, fuimos ideando números. Desde la desaparición del Boeing 747 a la Gran Muralla China. Se trata de plantearse retos y siempre hay soluciones después.

P.: ¿No le da miedo fallar?
R.: Desde luego. Pero me da tanto miedo que falle el truco como quedarme en blanco y no saber qué decir delante de millones de espectadores.

P.: ¿Cuántas veces le ha fallado el truco?
R.: Unas cuantas, la verdad. Y es curioso lo cruel que es el público entonces.

P.: ¿Le han silbado en ocasiones?
R.: Pues sí, pero lo que más me duele es que el show haya sido estupendo, pero que se vayan hablando solo del fallo.

P.: ¿Qué hace cuando ve que falla?
R.: Siempre hay un plan B y un plan C.

P.: ¿Y si también fallan?
R.: Pues lo que le he dicho, sufro porque solo hablarán del fallo. Y es que, ¿sabe por qué sigo haciendo magia después de todos estos años?

P.: ¿...?
R.: Porque soy muy buen escuchador. Escucho las reacciones del público y veo cómo reacciona. De ahí saco las ideas y corrijo los defectos de mis actuaciones: el ritmo, el tiempo, las sorpresas, las músicas. El público lo enseña todo. Solo hay que saber mirarles la cara y escucharlos cuando vuelven a sus casas con sus amigos.

P.: ¿Le dan ideas para nuevos trucos?
R.: Sí, claro, recibo cientos de cartas, pero las grandes ideas se me han ocurrido viendo películas. El cine no es más que magia, por lo menos el buen cine.

P.: ¿No le dan tentaciones de retirarse a contar sus millones y cuidar su colección de magia?
R.: No, no. La magia sigue ayudándome a que me acepte a mí mismo...

P.: Y a juzgar por su éxito, también a que lo acepten las mujeres.
R.: No voy a hablar de mis parejas. Ya lo he dicho: nadie paga una entrada para ver al novio de Claudia Schiffer.

P.: De acuerdo.
R.: En el fondo, no se trata de dinero, sino de que pueda seguir obteniendo esos aplausos de mis días de colegio. Todavía me son muy necesarios y la verdad es que me hacen sentirme querido.

P.: ¿Nada más?
R.: Bueno, sí, me preocupa mucho dignificar la profesión de mago. Con toda esa legión de tipos que se hacen llamar magos dando vueltas por el mundo, no siempre es fácil marcar las distancias, y no solo por las dimensiones del espectáculo o por los medios de que dispones o por la cantidad de audiencia, sino por la creatividad.