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miércoles, 1 de mayo de 2019

David Copperfield: Cuando logré volar me sentí el hombre más feliz del mundo.

El Dominical - 1 de noviembre de 1998.

El mago más popular de estos tiempos trae a Madrid y Barcelona un show “espectacular y personal”. Celoso de su trabajo y de su vida privada, Copperfield encaja con  estoicismo las esclavitudes de la fama, y se preocupa por mantener el misterio sobre su noviazgo con Claudia Shiffer y sobre la personalidad de ese niño que un día empezó a aprender trucos de su abuelo.


Para alguien que vive del truco, mantener sobre la cara el mismo rictus de autosuficiencia durante horas sin bajar la guardia no debe ser una tarea complicada. Pero queda la duda: quizá la mirada intrigante que David Copperfield porta en persona forme parte de una estrategia, o tal vez el hombre carece de más expresiones en su repertorio. Llega con los labios apretados en media sonrisa forzada, el tupé bien cardado a lo Lorenzo Lamas, el cuello tieso de una pieza y los ojos muy concentrados en la mirada, como si fuese hipnotizando a todo lo que encuentra a su paso.

La sesión fotográfica aún no ha comenzado y nadie en éste momento está actuando, pero la expresión de su cara es exactamente la misma que lució hace un rato mientras volaba, literalmente, sobre el escenario de Ford TheatrefortheArts de Toronto (Canadá) después de hacer desaparecer a una señora, partirse a sí mismo por la mitad sobre una mesa plegable y desgranar un surtido variado de números mágicos ante una audiencia entregada.

La misma mirada afectada –no hay otra- que saca en los enormes cartelones que empapelan estos días Madrid y Barcelona para anunciar que David Copperfield, el mago de los magos, nos ha elegido para mostrar sus prodigios. Sucederá del 4 al 8 en el Pabellón de Deportes de la Comunidad de Madrid, y del 11 al 15 en el PalauSant Jordi.


Esa pose tampoco va a variar en los 20 minutos que ofrece de entrevista antes de iniciar la segunda función de la jornada. No hay concesiones a la intimidad de la distancia corta, ni muestras de debilidad humana en el detalle. Va a ser como charlar un rato cómo con una compresa con alas: no se nota, no se moja, no traspasa… e incluso vuela. ¿Será que el misterio es connatural a su persona, o todo esto pertenece al andamiaje de su personaje? A ver si es que ser insípido forma parte de su mejor número de magia.

Si era así, su secretaria de imagen se encargó de destrozar el hechizo del momento. Llega dando órdenes a los fotógrafos sobre dónde han de colocarse los flashes y hasta qué distancia podrá acercarse con la cámara al mago "para no perjudicar la imagen pública del señor Copperfield” Luego señala la puerta por dónde va a aparecer, aclara el camino que cruzará en la pequeña sala y revisa el sillón donde estará sentado mientras dure el encuentro.

A esa hora todos ya estamos advertidos “Al señor Copperfield le irrita muchísimo que le pregunten acerca de su vida privada, será mejor que se limiten a hablar de magia. Y si tiene mucho interés en preguntarle por su novia, hágalo al final, por el bien de la entrevista” sugiere otra asistente antes de que se acerque el momento. El dará su versión más tarde con sus propias palabras de mago.


-A veces miro a mí alrededor y me enfurezco al descubrir que lo único que publica la prensa sobre nosotros los artistas hace referencia a la persona con la que tenemos un romance, de quién nos hemos separado, cuál es el último rumor íntimo que se cuenta, pero acerca de nuestro trabajo, nada.

Usted es mago, debería conocer los resortes de la curiosidad humana.
-Es el mismo morbo que sienten cuando ven un accidente de tráfico en la carretera y se paran a mirar el cadáver. Saben que no está bien detenerse, pero la curiosidad les impide pasar de largo.
-Probablemente si usted estuviese de éste lado sentiría la misma curiosidad.
-Quizá. Pero resulta que estoy del otro lado y necesito protegerme. Mire, yo soy mago, vivo de la ilusión de la gente y el secreto de mí negocio es sorprenderles, darles algo que no esperan o no comprenden. Si explico mis trucos desaparece el secreto, y si yo me muestro transparente, también pierdo mí encanto.


Al parecer tantas capas de misterio eran necesarias para convertir a “un chico tímido que tenía problemas para hacer amigos” (eso dice de él en Internet su propia página web) en el mago más famoso del planeta. A él, al menos, éste método le ha venido dando resultado desde la época en la que se hacía llamar Davino, y con sólo 11 años, les cobraba a sus compañeros de colegio cinco dólares por mostrar en las fiestas de cumpleaños los trucos que le había enseñado su abuelo.
Desde aquel David Kotkin-nacido hace 42 años en la localidad de Metuchen, en Nueva Jersey (EEUU),  hijo de unos emigrantes rusos- hasta el David Copperfield de hoy – rey de un imperio valorado por la revista Forbes en 7.000 millones de pesetas, lo que le convierte en uno de los artistas más adinerados del mundo-, el ilusionista ha demostrado tener tanto talento para la magia como para lo negocio, y la misma habilidad para el truco que para el montaje. Su carrera es la continúa ascensión por la curva del más difícil todavía, animado por una innata vocación de batalla contra las limitaciones físicas. Y todo con un solo lema por declaración de principios.
-Dónde otros dicen imposible, yo digo puede lograrse.
Y si puede lograrse, hay que hacerlo a lo grande. Copperfield decidió muy pronto que su magia no podía quedar limitada por las dimensiones de una mesa camilla, un tapete verde y la luz de una bombilla. No. Lo suyo había de ser espectacular, escandaloso, histórico, a escala mundial.
Haría desaparecer la estatua de La Libertad en un plisplas, protagonizaría una fuga a lo conde de Montecristo de la prisión de Alcatraz, pondría a levitar los vagones del Orient Express, igual que un Ibertren, atravesaría la muralla china como si fuera merengue de un paste… Lo consiguió. Aunque para ello recurriese a los efectos especiales y los juegos de luz e imágenes hasta un límite que los más puristas consideran lejano de la esencia de la magia. Pero mientras los ataques le siguen lloviendo por ésta circunstancia, sus más devotos admiradores se castigan los puños frotándose los ojos de asombro y sus padres, aquellos emigrantes rusos, no dan a basta para dirigir su club mundial de fans desde San Diego.

Su gran mérito, el argumento con el que David Copperfield se pasea por el globo, es ése: haber sacado la magia de las dimensiones de la chistera conejera hasta convertirla en un espectáculo de masas. En el camino, el morbo que concentra su nombre también ha ido creciendo en proporción geométrica hasta hacer de él un personaje de cinco estrellas, más asiduo a las revistas del corazón y las cenas benéficas que a los tratados de juegos de naipes.
-¿Estoy hablando con un mago o con un showman?
-Le respondo con otra pregunta. ¿Diría que Frank Sinatra era un cantante o un showman? En espectáculos como el mío, necesariamente tiene que haber de todo. Hay magia, que es la base, pero también hay algo más. Se trata de asombrar a la gente.
-Yo me refería a la disposición de su ánimo cuando se pone a trabajar. ¿Se siente tan mago como en los inicios de su carrera o lo suyo es ya otra cosa?
-Mí único intención es disfrutar con lo que creo sobre el escenario y compartir esa emoción que siento mientras les hago pasar un rato entretenido.
-Hábleme del espectáculo que va a llevar a España. ¿Prima la gran producción sobre la magia? ¿Piensa hacer desaparecer la estatua de Colón?
-Voy a intentar hacer un show que sea a la vez espectacular y personal. Habrá grandes números, incluso peligrosos, pero también quiero que todo sea muy romántico, con pasión, mucho baile y mucha magia íntima. Sólo pretendo que el público me acompañe por ese viaje.
-¿Cuándo está de gira sigue investigando nuevos grandes números?
-Eso nunca se detiene. Cuando viajo viene conmigo un equipo de 50 personas y un estudio. El Laboratorio Mágico. Son ordenadores y aparatos de gran tecnología con los que vamos ideando y ensayando los números que mostraré en futuras giras.
-¿Por dónde van esas investigaciones? ¿Le quedan todavía retos que superar?
-Hay muchas cosas en mí imaginación que me gustaría hacer realidad y ahora estoy trabajando en la manera de lograrlo. Pero no puedo decirle nada, esto es alto secreto. Me juego mucho dinero y estoy harto de que me copien las ideas. Por eso he decidido mantener el secreto y el misterio al máximo, cómo hace Spielberg con sus películas, que obliga a los actores a quemar el guión antes de irse a casa para que nadie pueda desvelarlo.


-Mirando hacia atrás, ¿cuál ha sido el número de magia que más satisfacción personal le ha producido?
-El de volar. Ésta es la eterna aspiración humana. Desde que era un crío yo también he soñado con volar, y cuando lo conseguí, me sentí el hombre más feliz del mundo.
-¿Su felicidad personal y su satisfacción como mago dónde se localizan?
-El mejor momento e cuando creo algo nuevo. Puedo estar meses con un truco, intentándolo cada día, pero el momento en el que lo consigo es el más grande. Es lógico, yo soy un creador, lo mío es creativo y trabajar con un truco nuevo es como empezar a escribir una página en blanco.
-¿La magia es técnica o es emoción?
-Eso va al 50 %. Una parte es técnica, pero también están las palabras, la historia que cuento, cómo la cuento, cómo me presento, el poder de mí mirada y otras cosas.
-Sin embargo, hay quienes le critican acusándolo de abusar de la tecnología y llevar a la magia lejos de su esencia.
-En la vida siempre hay gente dispuesta a machacarte, pero eso es parte del juego.
-¿Cómo definiría el espíritu de lo que crea?
-Definiéndome a mí mismo: yo me considero un hombre que trabaja por lo suyo, y antes que nada, soy un romántico.
-La fama que ha logrado su nombre por distintas circunstancias, supera a veces la de su propio espectáculo ¿Cómo encaja usted que mucha gente vaya a verle por morbo, más que por sus números?
-Eso me da igual. Mientras sigan llenando los teatros donde trabajo, estaré contento.
A esa pátina de hombre-gala y personaje de revista que hoy acumula Copperfield ha ayudado mucho el noviazgo que desde 1993 viene protagonizando con la top model Claudia Shiffer. Al parecer, la maniquí cayó rendida a sus brazos después de verle actuar en Berlín, lo que convirtió a la pareja en un nuevo paradigma de la perfección llevado a los asuntos del corazón: la más bella con el más mago, los Barbie y Ken del candelero mundial. Demasiado pulcro, redondo, y sin aristas para ser cierto. Tanto que en estos años las dudas sobre la relación no han cesado y aún hoy tienen que justificar públicamente que lo que hay entre ellos es amor y no un puro montaje publicitario. De nuevo la duda del montaje. Es lo que tiene pasarse toda la vida viviendo del truco.


-El morbo de su relación amorosa puede acabar convirtiéndole en “el novio mago de Claudia Shiffer”, y no al revés.
-Le digo lo de antes. No me importa, mientras la gente siga viniendo a mí espectáculo.
-Por cierto, ella se está construyendo una casa en España. ¿Piensa visitar nuestro país a menudo?
-Probablemente sí.
-¿Se imagina una boda en Mallorca?
-Sería una buena idea. ¿Por qué no?

En las fotografías:
1.- Trucos bañados en oro. Copperfield se ha hecho millonario con sus espectaculares montajes.
2.- 'Top secret'. "Estoy harto de que me copien las ideas, por eso quiero mantener el secreto al máximo".
3.- Atado al misterio. Muchos consideran su romance con Claudia Schiffer un montaje más.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

La edición definitiva del especial "15 años de magia"


Hola amigos, hace ya un tiempo que apenas actualizamos el blog DC Spain pero eso no quiere decir que caiga en el olvido. Escribo este mensaje para avisaros que el próximo 25 de diciembre de 2014 subiré a E-mule el especial para la televisión "15 años de magia" con Claudia Schiffer totalmente en castellano de Antena 3 y con imagen DVD del pack "Illusion". Pero no será el DVD que algunos de vosotros conocéis, esta vez será un montaje particular respetando la emisión original de la CBS y que se vio en España a través de Antena 3.

Todo un acontecimiento único y definitivo que espero veros a todos en GrupoTS el 25 de diciembre para compartirlo por E-mule.

Los enlaces de los especiales en GrupoTS: http://grupots.net/index.php?showtopic=32891

Si alguno de vosotros está interesado en colaborar con nosotros, que me escriba por el Facebook.
¡Hasta la próxima y feliz navidad!

miércoles, 26 de marzo de 2014

David Griffin ayudó a Copperfield a escapar del edificio en demolición

Fuente: bizjournals.com 25-III-2014.

Esta historia hay que verla para creerla. En 1988, David Griffin Jr tenía el proyecto de D.H. Griffin Wrecking Co. Inc. de demoler el Hotel Charlotte cuando una llamada en su oficina lo dejó sorprendido.

Al otro lado del teléfono estaba un productor de la CBS, que le dijo que estaban planeando una ilusión de escapada para el programa de televisión "La magia de David Copperfield". La CBS quería encerrar a Copperfield en el Hotel Charlotte -también llamado The White House Inn- antes de que D.H. Griffin demoliera el hotel. Le contaba el productor.

"Al poco, colgué la llamada", dice Griffin. "Yo pensaba que era algún conocido, un amigo. Me quedé pensando, `¿pero quién será?´ Y colgué la llamada. Luego, un par de minutos después, volví a recibir otra llamada y me dijo: `señor Griffin, en serio, somos de la CBS´."

A Griffin le asaltaron las dudas. Habría que iniciar varios seguros y pedir permisos. Era preocupante demoler un edificio sobre un mago muy famoso. "Yo estaba en plan de decirles: `os veré, pero no creo que sea posible hacer algo así´", dice Griffin.

Resulta que había una forma hacerlo posible. D.H. Griffin trabajó con Copperfield y la CBS durante cuatro semanas preparando el especial para la televisión. Copperfield quedaría encerrado en una cámara de seguridad sin, aparentemente, forma alguna de escapar.

El resultado no pudo ser mejor. El especial titulado "La magia de David Copperfield XI: Encuentro explosivo", se emitió en marzo de 1989.

Tendrás que ver el vídeo para creerlo, el edificio es demolido y el mago aparece ileso a cientos de metros de distancia sobre una plancha de acero, a excepción de su pelo tupé que quedó un poco manchado...

domingo, 27 de marzo de 2011

30 años de ilusiones - Slicer (cortada en 9 partes)

Aunque se trata de una ilusión que David Copperfield representó tan solo en la primera parte de su carrera, Slicer es un buen ejemplo de la habilidad del mago norteamericano junto con su equipo para transformar un clásico efecto mágico en una ilusión llamativa y aderezada con los elementos que han hecho de Copperfield un referente del ilusionismo a nivel mundial: una música adecuada y pegadiza, una coreografía en la que nada escapa a la improvisación y una ayudante con un gran carisma sobre el escenario. Además, claro está, de los omnipresentes y certeros efectos de iluminación que convierten cada efecto de David en una experiencia fascinante.



Slicer fue representada por primera vez en televisión en el año 1990, al cual pertenece el vídeo que, de nuevo, os ofrecemos en exclusiva y con el audio original de aquel especial, titulado El desafío de las Cataratas del Niágara. David Copperfield la llevó de gira en dos ocasiones: primero, en The Magic of David Copperfield (1987-1990) y, posteriormente, en Radical New Illusions (1991-1992). La música corresponde a Mavis Vegas Davis y su canción Chicos y Chicas.

El desarrollo de la ilusión es sencillo, pero, como mencionábamos más arriba, David y su equipo se encargan de crear la adecuada atmósfera de ritmo y tensión en el auditorio. Después de una introducción en la que la coreografía y la presentación de la ayudante ocupan el primer plano (siempre con las acostumbradas pinceladas románticas), Copperfield "pasa a la acción" e invita a su compañera a introducirse en el artilugio mágico preparado para la ocasión: un enorme cajón rectangular que servirá para alojar el cuerpo de la partenaire. Una vez dentro y colocada en posición horizontal, David comienza su particular "ritual" de pases mágicos con unas afiladas cuchillas que irán atravesando una a una a la aparentemente desgraciada víctima. En total, serán nueve las hojas que corten el cuerpo de la señorita. Acto seguido, llegará el momento cumbre: con la colaboración de uno de sus ayudantes, David agarra uno de los extremos del cajón y estira hacia atrás mientras este comienza a separarse hasta acabar dividido en nueve partes. Para demostrarnos que la partenaire sigue "viva y coleando", Copperfield acerca su pañuelo hasta la mano de ella, ubicada en la parte izquierda, y esta lo agarra sin problemas, moviendo también el pie del lado derecho para pasmo y sorpresa de los espectadores. Finalmente, David recompone el aparato y consigue que su compañera vuelva a salir ilesa tras haber estado dividida ni más ni menos que en 9 partes.

Como muchos sabréis, este efecto ya clásico en el mundo de la magia todavía sigue siendo representado por un gran número de magos. En cualquier caso, la puesta en escena del ilusionista de New Jersey es difícilmente igualable, por lo que observar Slicer en manos de cualquier otro mago puede acabar resultando monótono, aunque desde aquí os aconsejamos que veáis tanta magia como podáis y extraigáis vuestras propias conclusiones.

Dentro de poco volveremos con un nuevo artículo de esta sección, artículo que (ya podemos avanzarlo) contendrá más de un vídeo... De momento, esperamos que disfrutéis con la potencia y el ritmo de Slicer.

¡Hasta la próxima!

lunes, 6 de septiembre de 2010

30 años de ilusiones - El Ventilador (The Fan)

Después de unos meses de ausencia, retomamos la sección "30 años de ilusiones" con un sorprendente y elaborado efecto que combina romanticismo, elegancia, impacto y espectacularidad. Nos estamos refiriendo a una ilusión que ha marcado una época en la carrera de David Copperfield y que continúa representándose en la actualidad: El Ventilador (The Fan).



Como acabamos de observar en el vídeo, la idea básica del efecto consiste en el traspasamiento de un ventilador gigante por parte de Copperfield y su compañera. Dos paneles translúcidos y un potente foco colocados por el mismo David durante la representación del acto nos sirven para seguir las evoluciones de la pareja sobre la plataforma. De este modo, podemos apreciar las sombras de ambos inmediatamente antes de atravesar las aspas del enorme ventilador. En el momento de cruzar el umbral, una estela de humo comienza a surgir de los "espectros", señal inequívoca de que los cuerpos físicos están esfumándose en su totalidad. Una vez finalizada la desmaterialización, los paneles se alzan, mostrando una plataforma completamente vacía y sin el menor rastro de David Copperfield y su ayudante. Cuando el auditorio comienza a aplaudir pensando que la ilusión ha tocado a su fin, los focos ubicados alrededor del escenario se dirigen rápidamente hacia la parte posterior del recinto, casi al final del patio de butacas. Justo ahí, en mitad del público asistente, dos figuras hacen acto de presencia: se trata, cómo no, de la pareja formada por David y su acompañante, los cuales han reaparecido "sanos y salvos" a los pocos segundos de la increíble evaporación.

Representada por primera vez en televisión en 1995 (justo al comienzo del especial titulado Unexplained Forces, al cual pertenece el vídeo que acabáis de ver), esta ilusión también fue incluida por David Copperfield en las siguientes giras mundiales: Beyond Imagination (1995-1996), Dreams and Nightmares (1996-1998) y U! (1999-2000). En la actualidad, El Ventilador es una de las ilusiones que constituyen el show del mago estadounidense, titulado An Intimate Evening of Grand Illusion y representado normalmente en el Hollywood Theatre-MGM Grand de Las Vegas.

Para crear la atmósfera adecuada durante la ejecución del efecto, David recurrió a la canción In the Name of the Father, interpretada por Bono, líder de U2, y Gavin Friday. Como muchos aficionados a la magia sabréis, la música es un elemento fundamental a la hora de presentar las ilusiones, pues permite que el público se implique en el espectáculo y contribuye a crear diversos estados de ánimo en el espectador. Un ejercicio interesante y curioso para fomentar la creatividad de los magos (y que vosotros mismos podéis realizar en cualquier momento) consiste en volver a contemplar las ilusiones con el volumen del reproductor silenciado. Mediante este sencillo procedimiento, podemos advertir varios aspectos: por un lado, la completa ausencia de ritmo e intensidad emocional en el efecto (sin la música adecuada, la ilusión queda reducida a una serie de coreografías y movimientos carentes de sentido); por el otro, la ausencia de sonido puede ayudarnos a activar nuestra creatividad imaginando qué reacciones provocaría el mismo efecto con una canción diferente. Una vez elegida esta, podemos reflexionar acerca de los cambios que podrían introducirse en la ejecución (movimientos, coreografía, clímax, etc.). En nuestro caso, resulta bastante difícil imaginar El Ventilador con una música diferente, lo cual evidencia el esmero con que David Copperfield y su equipo elaboran las ilusiones.

Como curiosidad, hemos de destacar también que David representó The Fan en la primera de sus visitas a España. Concretamente, fue en noviembre del año 1998, en las ciudades de Madrid (Palacio de los Deportes) y Barcelona (Palau Sant Jordi). Junto a otras grandes ilusiones como La Sierra de la Muerte o Volar, la puesta en escena de El Ventilador se erigió en uno de los momentos cumbre de la velada, llegando a ser uno de los efectos más aplaudidos.

A continuación, exponemos una serie de vídeos sobre la misma ilusión en los que podemos apreciar diversas modificaciones tanto en el lugar de la representación como en la puesta en escena. El primero de ellos corresponde al especial Fuerzas Ocultas (es el mismo que el anterior), pero en este caso os presentamos la versión original en inglés:



En 1996, David Copperfield fue la estrella invitada en el programa de televisión de Oprah Winfrey, la mediática actriz y presentadora estadounidense (próximamente dedicaremos un artículo completo a la intervención de David en aquel espacio). Además de hablar sobre su dilatada carrera como mago y de mostrar los entresijos de su lugar secreto en Nevada, Copperfield representó algunas de sus ilusiones más conocidas. Entre ellas estuvo The Fan, cuya puesta en escena resultó prácticamente calcada a la exhibida unos meses antes en el especial de televisión. Ante la mirada de una atónita Oprah, David y su compañera volvieron a esfumarse y a reaparecer entre el público en un abrir y cerrar de ojos. Aunque los efectos de iluminación no alcanzaron el nivel obtenido en la apertura del especial Fuerzas Ocultas, la puesta en escena estuvo a la altura de las circunstancias. Cabe destacar lo inusual de esta representación, ya que David Copperfield acostumbra a ejecutar sus grandes efectos en teatros amplios y habilitados para ello.



Para finalizar, incluimos un vídeo poco conocido hasta la fecha. Se trata de un fragmento de An Intimate Evening of Grand Illusion, el show actual del mago norteamericano, en el que, como apuntábamos más arriba, se incluye la ilusión que nos ocupa. Si nos fijamos con atención, saltan a la vista algunas diferencias con respecto a las representaciones anteriores. Lo más llamativo, sin duda, es que ahora David aparece sin acompañante femenina, lo cual modifica drásticamente el enfoque de la ilusión aunque el efecto final siga siendo el mismo. Se pierde, por tanto, el aspecto romántico y sensual de la historia y se sustituye por la sobriedad de Copperfield encima del escenario:



En cualquier caso, El Ventilador continúa siendo uno de los principales referentes en el espectáculo del ilusionista de New Jersey.

domingo, 6 de diciembre de 2009

30 años de ilusiones - The attic (Memories)

Una de las ilusiones clásicas de David Copperfield es The attic, también conocida como Memories. Nuestro mago ya la presentaba en sus comienzos y continuó haciéndolo durante bastantes años, de modo que fue incluida en dos especiales de televisión. La primera vez que la vimos fue en el especial número 2 (año 1979), donde un jovencísimo Copperfield comenzaba a ganarse la admiración y el reconocimiento del público estadounidense. Una década después, David volvió a presentarla en su duodécimo programa para la pequeña pantalla: El desafío de las cataratas del Niágara (año 1990). Por aquel entonces, el jovencito de mirada tierna y aspecto juvenil había quedado en el olvido para dar paso al hombre de semblante misterioso y ojos profundos que todos conocemos.

A continuación, os mostramos el vídeo de la presentación de 1979. David Copperfield actúa junto a la joven actriz Valerie Bertinelli, que también intervino en el especial anterior:



Como vemos, ya desde sus comienzos como mago David recreaba situaciones románticas que convertían cada ilusión en una pequeña historia de tono sentimental. La que acabamos de presenciar se centra en el recuerdo de la antigua amada, que reaparece y toma cuerpo en la imaginación del ilusionista para después desvanecerse por arte de magia. El tema musical, perteneciente a Barry Manilow y titulado Weekend in New England, contribuye a completar la atmósfera nostálgica que envuelve la historia. Como curiosidad, hemos de destacar el juego que David realiza con el perro de la joven: seguro que a muchos os recuerda a la desaparición del pato Webster, otro de los clásicos efectos del mago norteamericano y del cual nos ocuparemos más adelante: Slow-Mo Duck.

Once años después, Copperfield retomó la ilusión de la amada que desaparece y la adaptó a su espectáculo con una rutina diferente. Así, para el especial de 1990 David eligió como estrella invitada a la actriz y modelo Kim Alexis, que intervino junto a él en la nueva representación del efecto. En esta ocasión, y aunque la historia contada es casi la misma, la escenografía y la madurez de los protagonistas son muy diferentes, por lo que a primera vista nos parece estar asistiendo a una ilusión completamente distinta:



El romanticismo de esta segunda entrega es más acusado si cabe, pues el aspecto juvenil y la candidez de los anteriores protagonistas han sido sustituidos por la solemnidad y el misterio de los actuales. Además, el tema musical de Alannah Myles (Who Loves You) también está más acorde con la nueva ambientación, consistente en una escenografía clásica en la que el elemento antiguo y los tonos oscuros refuerzan la sensación de recuerdo y nostalgia.

David Copperfield la presentó al público en varias de sus giras, entre las que se encuentran las siguientes: The Magic Of David Copperfield: Live on Stage (1983-1986), The Magic Of David Copperfield (1987-1990) o Magic for the 90's (1992-1994).

The attic es, por tanto, una de las ilusiones preferidas de la primera época del mago estadounidense y uno de los mejores ejemplos de magia romántica.

viernes, 3 de abril de 2009

30 años de ilusiones - El ascensor (The Elevator - Heaven On The Seventh Floor)

Como hemos ido viendo en artículos anteriores, David Copperfield es todo un maestro en apariciones estelares sobre el escenario. Impactar al público desde el primer instante es uno de los objetivos que el mago norteamericano persigue desde que comenzó su carrera en televisión a finales de los 70. A lo largo de todos estos años, David se ha presentado ante los espectadores de maneras muy variadas (entre las que destaca la espectacular Shadowbox, como os mostrábamos hace algunas semanas). Entre todas ellas, El ascensor (The Elevator o Heaven on the Seventh Floor, en inglés) ha conseguido ganarse un puesto de honor, acompañando a David tanto en especiales de televisión como en giras mundiales.



Se trata de una aparición tan rápida como sorprendente, en la cual la sombra del ilusionista se proyecta tras las paredes translúcidas del ascensor empleado para el efecto. David la presentó en televisión en el especial de 1992 titulado Volar, y posteriormente la utilizó como reclamo en las siguientes giras: Magic for the 90's (1992 - 1994), Beyond Imagination (1995 - 1996), Dreams and Nightmares (1996 - 1998) y Journey of a Lifetime (1999 - 2000), básicamente.

Como decimos, el efecto resulta asombroso: un singular ascensor aparece en escena, sin que se aprecie nada extraño en su interior o en los alrededores. Acto seguido, las lonas translúcidas que ejercen de paredes se cierran totalmente. En ese momento, una sombra comienza a materializarse en el interior, apareciendo de arriba abajo sobre la pared frontal del habitáculo. Cuando las puertas vuelven a abrirse, observamos que el poseedor de la referida sombra no es otro que un sonriente David Copperfield, preparado ya para comenzar la actuación y seguir sorprendiendo al auditorio.

En esta ocasión, la música corre a cargo de Phil Collins y su canción Find a Way to my Heart. Si todavía no habéis tenido ocasión de contemplar el efecto (o si os apetece repasarlo unas cuantas veces más), nosotros os ofrecemos el vídeo con la versión en español y las primeras palabras de David en aquel especial, en el cual anunció su intención de hacer realidad uno de sus sueños: volar por el escenario sin cables o trucos de cámara. Pero de ello nos ocuparemos más adelante. Por el momento, disfrutemos con una de sus mejores apariciones.

Damas y caballeros, con ustedes la magia de David Copperfield: El ascensor.

viernes, 12 de diciembre de 2008

30 años de ilusiones - La desaparición de la moto - (Vídeo exclusivo con imágenes inéditas y doblaje en español)

Si en el especial titulado Encuentro Explosivo David Copperfield nos sorprendió con la espectacular aparición de la moto en la caja de las sombras, en esta ocasión el mago estadounidense sobrepasa todos los límites, y para empezar el especial de las Cataratas del Niágara nos invita a acompañarlo en su "paseo" con la Harley.

Se trata de otra de las ilusiones más famosas y representadas por David. Como decíamos, La desaparición de la moto (o Motorcycle Disappearance) es la ilusión que da comienzo al especial número 12, por lo que estamos ante uno de los "platos fuertes" en la carrera del ilusionista de New Jersey. En el vídeo, con doblaje en español, os ofrecemos en exclusiva el inicio de aquel especial y la entrada de Copperfield en el escenario, además de la ilusión completa y sin cortes.

Las giras en que fue representada son las siguientes: The Magic Of David Copperfield (1987 - 1990), Radical New Illusions (1991 - 1992), Magic for the 90's (1992 - 1994) y Journey of A Lifetime (1999 - 2000). En esta última (El viaje de tu vida), y como os comentábamos hace algunos días, nuestro amigo Michael_N tuvo el privilegio de contemplar la ilusión en directo y disfrutar de una de las desapariciones más aplaudidas del mago norteamericano.

El concepto de la ilusión es el siguiente: tras anunciar un paseo con su moto, David sube a bordo y recorre el escenario hasta llegar a una plataforma preparada por sus ayudantes. Una vez sobre ella, la Harley-Davidson y Copperfield son elevados hasta una altura de 2 ó 3 metros, momento en el que David pasa la mano por encima y provoca una explosión que rodea la plataforma, hasta que esta se abre y queda balanceándose. Cuando el público comprende que la moto y el mago han desaparecido sin dejar rastro, el motor de la Harley comienza a escucharse en la parte opuesta del auditorio, lo que significa que David ha conseguido reaparecer entre la gente tan sólo 4 ó 5 segundos después de su desaparición, algo aparentemente imposible. Tras la aparición, Copperfield abandona la moto y se dirige corriendo hacia el escenario, atravesando las gradas y demostrando la increíble distancia entre el punto inicial (el de la desaparición) y el final (el de la reaparición entre la gente), casi al fondo del recinto.

Si a todo ello le unimos la excelente música del grupo Van Halen y su canción Dreams, no es de extrañar que cada vez que David Copperfield presenta este efecto el público acabe levantándose de sus asientos. De nuevo, un deleite para la vista y una puesta en escena extraordinaria.

Solo nos queda disfrutar...

jueves, 28 de agosto de 2008

30 años de ilusiones - Motorcycle Shadowbox

A lo largo de su carrera, David Copperfield ha ido incorporando a su espectáculo algunos elementos que, con el paso del tiempo, han llegado a convertirse en símbolos casi legendarios de su incomparable magia. La Sierra, el Ventilador o el pato Webster (este en una versión de magia más cómica) son buena prueba de ello.

Sin embargo, pocas ilusiones aportan un grado de espectacularidad y dinamismo mayor que las realizadas con la flamante Harley-Davidson que Copperfield lleva utilizando desde finales de los 80.

En esta ocasión nos detendremos en la fantástica aparición en la caja de las sombras, efecto que el mago de New Jersey ha mantenido en su show hasta el día de hoy. Se trata, pues, de una de las grandes referencias en su trayectoria artística y de la ilusión que suele encabezar la mayoría de los espectáculos.



Presentada por primera vez en televisión en el especial titulado Encuentro Explosivo (The Explosive Encounter), esta ilusión, como hemos apuntado, ha sobrevivido hasta la actualidad y se ha convertido en una de las apariciones favoritas de David sobre el escenario. Por lo tanto, cientos de miles de personas la han visto de cerca y, aún hoy, los afortunados que acuden a An Intimate Evening of Grand Illusion (el último espectáculo del mago) pueden apreciar su excelente puesta en escena. Las giras mundiales en las que Motorcycle Shadowbox ha sido representada son: The Magic Of David Copperfield (1987 - 1990), Radical New Illusions (1991 - 1992), Portal (2001 - 2002) y An Intimate Evening of Grand Illusion (desde el 2003 hasta la actualidad).


El concepto de esta ilusión es tan sencillo como espectacular: una gran caja de paredes translúcidas es presentada en el escenario por los ayudantes de David. Acto seguido, estos demuestran que dentro no hay absolutamente nada; para ello, se sirven de focos o bombillas que dirigen hasta su interior. Incluso, podemos comprobar la luz de las bombillas por los laterales y la parte trasera de la caja, lo que prueba la inexistencia de cualquier tipo de artilugio o persona en el interior. Poco después, sin embargo, los ayudantes cierran de nuevo la caja y a la altura de la pared frontal colocan las bombillas, la luz de las cuales "se une" y parece trasladarse a la caja, cuyas paredes se iluminan y comienza a ocurrir algo casi impensable: a través de la caja podemos observar extrañas sombras que van tomando forma, hasta que finalmente distinguimos la figura de un hombre a bordo de una moto. Al mismo tiempo, el potente motor de la Harley comienza a escucharse, lo que nos hace suponer que, efectivamente, alguien ha aparecido al mando de una moto en el interior de la caja antes vacía. Los ayudantes desmontan las paredes de la caja y ante una luz cegadora observamos a un sonriente David Copperfield haciendo rugir el motor.


Con el paso de los años, esta ilusión ha sido modificada en algunos aspectos. La primera vez que la vimos en televisión, la música era de Pet Shop Boys y su canción One more chance. Además, la aparición de David era algo más lenta. En la actualidad, la música de Moby y su Southside dotan al efecto de un mayor halo de misterio: la atmósfera creada por esta canción envuelve el auditorio y la aparición (mucho más dinámica y vertiginosa que la anterior) resulta aún más impactante si cabe.


Si todavía no la habéis visto, ahora tenéis ocasión de hacerlo a través de nuestro blog. ¡Disfrutad!

sábado, 19 de abril de 2008

30 años de ilusiones - Un truco con la cámara (Camera trick)

A pesar de la antigüedad de esta ilusión, todavía nos seguimos asombrando ante su sorprendente y súbito efecto.



David Copperfield la presentó en el especial de las Cataratas del Niágara, justo después de la genial desaparición de la moto, de la que hablaremos más adelante. Si bien no fue representada durante demasiado tiempo (tan solo fue incluida en las giras The Magic Of David Copperfield [1987-1990] y Magic for the 90's [1992-1994]), no es menos cierto, como decíamos, que estamos ante una ilusión muy espectacular, llena de dinamismo, y en la que tampoco falta el humor.


Tras una entretenida introducción de David acerca de las insistentes preguntas de la gente sobre los supuestos "trucos de cámara" de sus ilusiones, el mago de New Jersey asegura que "hoy, no haremos un truco de cámara. No. Haremos un truco con ella. No es lo mismo...". Así, después de subir una gran cámara de televisión y a su respectivo cámara, Tim White, sobre una plataforma, este comienza a enfocar a David, cuya imagen aparece en una pantalla gigante ubicada en la parte derecha del escenario, de manera que el público no pierda detalle de cuanto sucede. Y al compás de Wang Chung y su Hypnotize me, Copperfield y sus ayudantes ocultan la cámara (y a Tim, obviamente) en el interior de una caja hecha a medida. A través de un orificio practicado en uno de los laterales de la citada caja, el cámara podrá seguir grabando los movimientos de David sobre el escenario. El mago bajará hasta la zona del público y realizará un gag cómico, mientras sigue enfocado en todo momento por la cámara que, gracias a los ayudantes, irá siendo desplazada por el escenario sobre las ruedecillas de la plataforma.

Cuando David vuelve al escenario se coloca frente al agujero de la caja a través del cual se efectúa la grabación y, colocando su mano sobre este al grito de "que todo el mundo mire esto... ¡No van a creerlo!", podemos apreciar cómo se difumina la imagen en la pantalla gigante, hasta desaparecer completamente la señal. Acto seguido, Copperfield y sus ayudantes abren la caja e, inexplicablemente, ya no hay rastro de Tim ni de la cámara sobre la plataforma, sino una fina nube de humo provocada por la desaparición de ambos.

Tras la ilusión, David nos muestra un vídeo humorístico en el que la cámara y Tim han reaparecido en lo alto de un edificio... Bromas aparte, lo cierto es que estamos ante una ilusión con una puesta a punto bastante costosa. Quizá por ello, el mago norteamericano y su equipo decidieron dejar de representarla a mediados de los 90.

En cualquier caso, se trata de un efecto muy bien elaborado, que nada tiene que envidiar a otras creaciones mucho más famosas del célebre mago. Aunque actualmente haya quedado un poco en el olvido, siempre vale la pena disfrutar con desapariciones tan inverosímiles como esta. Una obra maestra más del gran ilusionista de New Jersey.

sábado, 12 de abril de 2008

Una puesta en escena acorde con el mejor mago del mundo

Cuando presenciamos un espectáculo de David Copperfield, lo que permanece para siempre grabado en nuestras retinas suele ser alguno de los momentos cumbre del show: una desaparición, una aparición, el vuelo de David sobre el escenario, etc. Es decir, recordamos las ilusiones en sí, sobre todo momentos concretos (seguro que muchos de vosotros os acordáis, por ejemplo, de la divertida compresión de David en Squeezebox, y en especial del gran momento en que su cabeza y sus pies llegan casi a tocarse).

Sin embargo, y para que cada una de las ilusiones consiga llevarse a cabo con toda su belleza y dinamismo, es necesaria una puesta en escena única, trabajada y estudiada hasta el más mínimo detalle. Así, aparte de crear y representar los efectos mágicos en el espectáculo, el escenario debe ser previamente acondicionado con toda clase de ornamentaciones, elementos y marcas. Además, una intrincada red de focos se encargará de uno de los aspectos más importantes en todo espectáculo mágico: la iluminación. De manera que, si prestamos un poco de atención, observaremos que no solo el escenario se encuentra iluminado, sino que dichos efectos de luz se encuentran repartidos por la práctica totalidad del auditorio, el cual se convierte así en una parte más del show (recordemos que David suele emplear las gradas de público para "completar" muchas de sus ilusiones; de igual modo, son frecuentes sus paseos entre los asistentes al espectáculo para elegir personas o realizar efectos de magia de cerca).





Todo ello para conseguir que la magia y la espectacularidad estén presentes desde el mismo momento en que empieza la representación, y no únicamente en las ilusiones propiamente dichas.

Un claro ejemplo es la entrada de David en el especial de las Cataratas del Niágara: a pesar de que la aparición del mago no responde al empleo de ninguna ilusión, el efecto en el espectador es tanto o más potente. La situación es la siguiente: la zona de público se encuentra iluminada y el escenario en penumbra, casi a oscuras, lo que acrecienta la sensación de misterio, incertidumbre e impaciencia en el espectador. Y en un determinado momento aparece un individuo a bordo de una Harley. El público, evidentemente, sabe que se trata de David Copperfield, pero la ausencia de iluminación mantiene el misterio. Cuando el mago se baja de la moto, se produce uno de los clásicos juegos de luz: unos cuantos focos iluminan por detrás a David, por lo que únicamente podemos ver su silueta junto a la motocicleta. Hasta que, finalmente, es enfocado también por delante y se escuchan los gritos y silbidos del público, señal inequívoca de que el mago acaba de ser "reconocido". Si a ello le sumamos la canción de U2 Where the streets have no name (la cual os recomendamos escuchar, especialmente su parte final, que corresponde al juego de luces de la entrada), obtenemos un inicio de espectáculo fantástico, propio de una gran estrella a nivel mundial.

La magia de David Copperfield está repleta de escenas y juegos de luces como el que acabamos de comentar. Tan solo hace falta un poco de atención a los "pequeños" detalles y descubriremos que los shows del gran mago norteamericano expresan muchas más cosas de las que podemos advertir a simple vista.

A continuación, exponemos el vídeo "15 años de magia", en el que aparecen recopiladas algunas de las ilusiones más impactantes de la primera época de Copperfield. Deseamos que no solo os fijéis en los efectos, sino también en todo lo demás: escenario, movimientos, ayudantes, efectos de sonido, iluminación, etc. Os aseguramos que vale la pena.

jueves, 21 de febrero de 2008

30 años de ilusiones - Snow

Retomamos la sección "30 años de ilusiones", y lo hacemos a lo grande. En esta ocasión, nos ocuparemos de uno de los efectos que más aplausos y emociones ha cosechado en los auditorios de todo el mundo.

Nos estamos refiriendo a Snow (Nieve), la ilusión que cierra el especial de televisión nº 16 (Fuerzas Ocultas) del gran mago norteamericano.



Normalmente, David suele abrir sus especiales televisivos con una ilusión espectacular, que puede consistir en una de sus inverosímiles apariciones (El ascensor, La moto en la caja de las sombras, etc.) o en un efecto de gran impacto que levante al público de sus asientos, como El ventilador o La desaparición de la moto.

Para concluir estos espectáculos, David recurre casi siempre a una de sus grandes "hazañas", en las cuales nos presenta el lado más grandioso de la magia (La desaparición de la Estatua de la Libertad, Atravesar la Muralla China, El tornado de fuego, etc.).

Sin embargo, para el especial que nos ocupa, David Copperfield decidió utilizar Snow como colofón, algo ciertamente extraño si nos fijamos en los espectáculos anteriores. Pero si habéis tenido la oportunidad de ver el especial Fuerzas Ocultas completo, es casi seguro que no habréis echado demasiado en falta el tradicional y grandioso efecto final de otros shows. Y es que Snow es una de esas ilusiones verdaderamente "mágicas" en todos los sentidos... Quizá cada uno de nosotros, en mayor o menor medida, se haya sentido identificado con ella, y es ahí donde radica especialmente una gran parte de su contenido mágico. Más allá de la fantástica tormenta de nieve o de la excelente aparición del "pequeño David", la verdadera magia reside en las emociones provocadas en el público.

De la nada surge una historia que se hace realidad: el discurso introductorio de David (unido a la incomparable música de la película El príncipe de las mareas [The prince of tides]) crea el ambiente de intimidad apropiado y la conexión sentimental perfecta con el público, que "vive" lo que el mago relata y acaba por sonreír nostálgico. Una vez expuesta la historia, el mago la recrea, la plasma sobre el escenario y, en definitiva, la revive: de nuevo, la nieve sobre el rostro, aparecida mágicamente; de nuevo, la misma sensación de felicidad que en la infancia; de nuevo, el retorno físico del niño David (el niño, en realidad, que todos llevamos dentro); y al fin, el momento mágico por excelencia: el niño y el adulto frente a frente, la infancia y la madurez, el pasado y el futuro unidos mediante el maravilloso lazo de la ilusión (una ilusión que habita en cada uno de nosotros). Finalmente, el niño "desaparece" entre las sombras, aunque no en el sentido estricto de la palabra: en realidad, el pequeño David sigue "viviendo" en el adulto.



Nuestro niño interior nunca nos ha abandonado. De nosotros depende volver a encontrarlo y revivir su magia. Efectivamente, si nosotros queremos, "nada es imposible"...

Gracias por volver a recordárnoslo, David Copperfield.

martes, 25 de diciembre de 2007

30 años de ilusiones - Cocoon

Estamos ante otra de las ilusiones "referencia" en la carrera de David Copperfield.

Tras largos años de estudio y ensayos (14 años según el propio mago), David consiguió descubrir la manera de realizar este espectacular intercambio con su compañera. A pesar de las críticas y de los permanentes intentos por "desmontar" el secreto (la mayoría infundados), lo cierto es que esta ilusión no ha dejado de cosechar interminables rondas de aplausos allí donde ha sido representada.



Presentada por primera vez en televisión en el especial de 1993 (The Magic of David Copperfield XV: Fires of Passion), Cocoon o The metamorphosis ha sido mostrada al público en las siguientes giras: Magic for the 90's (1992-1994), The Best of David Copperfield - Beyond Imagination (1995-1996), Magic is Back - Dreams and Nightmares (1996-1998) y Journey of A Lifetime (1999-2000).



El efecto es una cuidada mezcla de romanticismo, arte y magia, con música de Genesis y su canción Mama. Una sensual coreografía previa da paso al punto culminante de la ilusión: David es encerrado por la mujer en una especie de "prisión" circular que es elevada a una distancia considerable de la plataforma en la que se desarrolla el efecto. Tras ello, la "amante" de Copperfield toma una pequeña sábana con la que se cubre. Sin embargo, tras la sábana aparece súbitamente el mago, mientras que en la prisión pasa a encontrarse, inexplicablemente, la ayudante de David. Como se aprecia en el vídeo, el intercambio es cuestión de décimas de segundo. Toda una delicia para los amantes de las grandes ilusiones y de las puestas en escena cuidadas hasta el más mínimo detalle.

Una obra de arte al alcance de muy pocos magos en el mundo. Quizá, una obra de arte solo al alcance de David Copperfield...

martes, 27 de noviembre de 2007

30 años de ilusiones - El láser



Si en Death Saw vimos a David atravesado en 2 partes por una sierra, en esta ocasión el mago de New Jersey va un poco más allá: The laser es una excelente muestra de la continua evolución de las ilusiones de Copperfield.

Aparecida en televisión en el especial del 2001 (The Magic of David Copperfield XVII - Tornado of Fire), esta curiosa creación ha sido incluida en las últimas giras mundiales de David: The Best of David Copperfield (1995-1996), Magic is Back - Dreams and Nightmares (1996-1998), Journey of A Lifetime (1999-2000), Unknown Dimension - Global Encounter (2000-2001) y Portal (2001-2002).
La música corresponde a una de las pistas (The Flying Circus) de la película de los años 90 titulada Rocketeer. Su compositor es James Horner. (Parece que David Copperfield se sintió muy atraído por la música de esta película, ya que también decidió utilizar otras dos pistas -Jenny y Neville Sinclair's House- para las ilusiones Uncle Morty & Aunt Ida y Anthrax, respectivamente).

La presentación comienza con dos ayudantes femeninas que descubren el láser que da título a la ilusión. Un haz de luz verde es dirigido a la cintura de Copperfield, al que aparentemente no le sucede nada anormal. Sin embargo, cuando las ayudantes se acercan a David y colocan ante él un rectángulo de tela que tapa la mitad de su cuerpo, podemos comprobar que algo extraño está ocurriendo: el mago se mueve pero sorprendentemente podemos observar que su tronco y sus piernas no siguen la misma dirección, sino que aparentemente están separados. Poco después, David se deshace de la tela que lo ocultaba y en principio aparece en perfecto estado, pero nada más lejos de la realidad: segundos después, podemos ver cómo el cuerpo de Copperfield se separa inexpicablemente, de manera que el tronco se sitúa a la altura de las piernas y los brazos las rodean. En esta inusual "posición", el mago avanza dando pequeños saltos, para finalmente "recomponerse" y volver a quedar unido.


Esta original ilusión supone un paso más en la carrera de David Copperfield: con ella demuestra que el efecto de partición en 2 con la sierra podía ser mejorado e incluso superado (que ya es difícil...). ¿Y quién mejor que el propio David para conseguirlo? Próximamente, nos ocuparemos de otra de las ilusiones "estrella" en la trayectoria del mago norteamericano: Cocoon, un claro ejemplo de fusión de arte, romanticismo e impacto.

¡Hasta la próxima!

jueves, 8 de noviembre de 2007

30 años de ilusiones - Death Saw



Una de las ilusiones que más impacto suele provocar en el público es Death Saw (la sierra de la muerte).





Presentada por primera vez en televisión en el especial de 1988 (The Magic of David Copperfield X - The Bermuda Triangle), esta ilusión ha sido incluida en la mayoría de las giras mundiales de David. Así, Death Saw formó parte del repertorio en The Magic of David Copperfield (1987-1990), Radical New Illusions (1991-1992), Magic for the 90's (1992-1994), The Best of David Copperfield - Beyond Imagination (1995-1996) y Magic is Back - Dreams and Nightmares (1996-1998).

La ilusión consiste inicialmente en un efecto de escapismo: atrapado de pies y manos sobre una plataforma en posición horizontal, David Copperfield dispone de un minuto de tiempo para conseguir desencadenarse y evitar que una enorme sierra circular acabe con su vida. Sin embargo, el mecanismo de bajada de la sierra "falla" y antes de que David pueda liberarse completamente, es atravesado por esta sin sufrir daño alguno.

Una vez partido en 2, los ayudantes separan las 2 mitades de David y las colocan enfrente, de manera que el mago puede verse sus propias piernas. Finalmente, se produce el proceso inverso: el reloj comienza a dar marcha atrás y el tiempo retrocede; la sierra sube de nuevo y el cuerpo de David vuelve a quedar "unido", consiguiendo liberarse de las ataduras que lo aprisionaban.

Se trata, sin duda, de uno de los efectos más espectaculares y sorprendentes que ha creado Copperfield a lo largo de toda su carrera. Una variante de esta ilusión es The Laser, en la cual David también es partido en 2, pero de ella nos ocuparemos la próxima semana.

lunes, 29 de octubre de 2007

30 años de ilusiones

En medio de esta vorágine de noticias que apuntan directamente a la buena imagen que David Copperfield ha ido cosechando a lo largo de tantos años, nuestro blog quiere inaugurar un nuevo espacio dedicado a la trayectoria artística del que es considerado por muchos como el mejor mago de todos los tiempos.

Ya han pasado 30 años desde que aquel joven moreno, delgado y "con un horrible corte de pelo" según él mismo recuerda con cariño, se dio a conocer en la pequeña pantalla. "The Magic of ABC" se emitió en 1977 con un enorme éxito de aceptación, lo que llevó a la cadena norteamericana CBS a contratar a Copperfield para realizar una serie de especiales que año tras año batirían todos los récords de audiencia en Estados Unidos.

A medida que pasaba el tiempo, la magia de David Copperfield evolucionaba hasta unos límites insospechados: a los pocos años de iniciar sus especiales, David comenzó a introducir en sus espectáculos efectos "gigantescos" que dieron la vuelta al mundo. Así, en 1981 consiguió hacer desaparecer un avión rodeado de público en directo. 2 años después sería la Estatua de la Libertad la que desaparecería ante la mirada atónita de los espectadores. Más adelante, Copperfield lograría flotar sobre el Gran Cañón y atravesar la Gran Muralla China, lo que le sirvió para consagrarse definitivamente como uno de los ilusionistas más célebres del planeta.

Si bien todas estas ilusiones "grandiosas" dotaron de fama internacional a nuestro mago, no es menos cierto que Copperfield también comenzó a convertirse en un referente mundial de la magia gracias a sus ilusiones "de escenario". Quién no ha visto alguna vez a David partido en 2 por una enorme sierra, apareciendo de la nada a bordo de su mítica Harley-Davidson o intercambiando su lugar con el de su compañera en un abrir y cerrar de ojos...

En este nuevo espacio nos detendremos en estas excelentes creaciones cuidadas hasta el más mínimo detalle y expuestas con enorme éxito tanto en los especiales de televisión como en las giras mundiales del mago.
Comenzaremos con una de sus ilusiones más impactantes y representadas, Death Saw (o la sierra de la muerte), y semana a semana iremos incluyendo el resto.

¡¡A disfrutar!!